gestión cultural

¿Qué carajo significa ser “curador”?

¿Y por qué está tan de moda?

Escrito por: Gerardo Chávez-Maza
Visuales de: Gerardo Chávez-Maza

En el epílogo de Everything you wanted to know about curating* *But were afraid to ask[1]el arquitecto Yona Friedman señala al curador como la “persona clave en la transmisión de información a través de objetos” – comprendidas ideas y conceptos que permiten sistemáticamente la producción de conocimiento. Pero, ¿qué significa esto? Si bien al ‘curador’ se le identifica en los mejores casos, dentro del ámbito cultural, como el responsable del quehacer y producción de una exposición – o lamentablemente, con el soso propósito de seleccionar y ubicar las obras de arte en el espacio/galería; en ambos casos,  el curador es mucho más que eso.

La curaduría es una práctica  que puede adquirir roles heterogéneos, voces disimiles, discursos y grados de participación – un campo expandido[2] que comprometido con el mundo contemporáneo busca asumir nuevos retos, evita funciones rígidas y hace posible nuevos matices de mediación. En otras palabras, que el curador no tenga una definición específica y que opere dentro de una práctica en constante evolución es parte del encanto, y muchos dirían, la parte más significativa de su relación, participación y pertenencia al mundo del arte.

Durante el siglo 17, los ‘Gabinetes de Curiosidades’ fueron espacios domésticos designados a albergar maravillas exóticas coleccionadas empíricamente que se ‘mostraban’ junto a obras de arte, adjudicándose valor y correspondencia. Poco a poco, un mayor rigor de selección y pericia permitió que los objetos se ‘acumulen’ temáticamente.  Este crecimiento suponía una mayor responsabilidad y atención a las tareas de organización y cuidado de los objetos, por lo que un encargado o surveillantera imprescindible. El uso del vocablo latín curare -‘para cuidar de’-, surge dentro del milieumuseístico inicial en el siglo 18 en donde el guardián de los objetos y cuidador de las colecciones empezaba a delinear su rol y consolidar su relevancia.

Hoy en día, las funciones del curador están directamente ligadas a su contexto de acción, ya sea independiente o dentro de un museo o institución. El curador independiente (pudiendo trabajar conjuntamente con una institución) por ejemplo, busca desarrollar proyectos de investigación y exposiciones que respondan o reaccionen a discursos contemporáneos, explorar en el campo de lo visual y la integración de diversos públicos, disciplinas y prácticas.

Durante la segunda mitad del siglo 20 la consolidación de figuras influyentes en el campo de la curaduría reconocieron con objetividad las exhibiciones como medio para la transmisión de conocimiento e ideas. – Así como el arte?

El establecimiento del arte conceptual en los años 60-70 y el discurso alrededor de la crítica institucional[3] tuvieron un papel importante en la redirección del rol del curador. El ensayo de Lucy Lippard[4]Six years: The Dematerialization of the Art Object from 1966-1972, define y agrupa prácticas artísticas que abandonaban lo objetual/tangible priorizando lo conceptual. ¿Qué significa esto? Que los artistas y sus prácticas se enfocan en la idea y teorización de la obra y del proceso creativo más que en la representación física y formal como único medio para el arte. En efecto, su entendimiento podría requerir un mayor grado de compromiso intelectual por parte del espectador. Así, la complejidad de nuevos medios artísticos obligaron/incentivaron al curador a impulsar su creatividad para lograr nuevas zonas de contacto para la mediación – esencial para la comprensión de nuevas propuestas- y admitiendo un espacio de reflexión critica se alejaba del formato de exposición tradicional.

Harald Szeeman, curador del Kunsthalle de Berna entre 1961-1969, encarna todo el romanticismo relacionado a los primeros años de la curaduría creativa a pesar de no identificarse así mismo como un curador. Bajo el título de Austellungsmacher (hacedor de exposiciones), Szeeman adoptó un modelo inspirado en los artistas y procesos con los cuales trabajaba estrechamente. Con él, la curaduría adoptó un lenguaje artístico y legitimó su poder de representación, capaz tan relevante como una obra de arte? ¿Por qué?-  Hasta este momento, el rol del curador no era visible ni celebrado. Era un mito que alguien había tomado acciones deliberadas con respecto al espacio elegido, el contexto en el que este se encontraba, el marco conceptual, la posición de las obras y textos, la secuencia de la exposición, la narrativa, lógica y retórica.

En muchos casos, la práctica curatorial-artística y el llamado artista-curador[5] (antagonizado como curador-artista) ha vuelto la línea entre ambos cada vez mas borrosa, ha originado detractores y rivalidades de ego o autoría.

“Los curadores unen vacíos y construyen puentes entre artistas, públicos, instituciones y otro tipo de comunidades, la fortaleza de este trabajo radica en la  construcción de comunidades temporales, mediante la conexión de personas y las prácticas y haciendo que las condiciones sean propicias para la activación de chispas entre ellos.”[6]

De acuerdo con Paul O’Neil[7], los años 90 marcaron la supervisibilidad del curador, se empieza a delinear el término y a escribirse sobre la historia de las exhibiciones y la práctica curatorial. Debido a la proliferación de las bienales internacionales (Sao Paulo, La Habana, Estambul, Johannesburgo, Gwangju) y la masiva visibilidad y relevancia de Documenta y Manifesta[8], el liderazgo de los curadores en dichos eventos les otorga la cualidad de ‘gerentes’ dentro y del panorama artístico mundial.

Hans Ulrich Obrist
El famoso curador Hans Ulrich Obrist

Una especie de curaduría en efervescencia, ha salpicado a varios sectores de la cultura y en este contexto, se hizo evidente como problemática cuando Carolyn Christov-Bakargiev, directora artística de Documenta 13 en 2012, definió a su staff de curadores como ‘agentes’. Dicen que es hype ‘curar’ todo y que la etiqueta de “curado por” –en la necesidad de pre-selección de productos por expertos o conocedores- es trendy en contextos gastronómicos, musicales, moda y negocios.

En mi opinión, esto es solo mainstream, aburrido e innecesario. Sin querer ser bitchy usando léxico curatorial ….¿somos ‘curadores’ de nuestras vidas en tanto creamos exposiciones virtuales de nosotros mismos @Facebook @Instagram @etc.…? ¿Qué tanto queremos ‘curar’-nos- para mostrar nuestras experiencias? ¿Qué tanto pensamos para incluír o rechazar? ¿Tienen nuestras vidas un filtro fundado en el ‘curado por’ -mi mismo-? A pesar de mi inconformidad en la misma formulación de estas preguntas…. Quedo escéptico en este caso para respaldando el cambio continuo de la practica curatorial.

[1] Sixteen practitioners including Philippe Parreno, Ingo Niermann, and Noah Horowitz among others ask questions to celeb curator Hans Ulrich Obrist – in what appears to be an informal conversation outlining his practice, origins, ethos and future visions of curating.

[2] Irit Rogoff in The Curatorial: A Philosophy of Curating. Ed. Jean Paul Martinon. (2013)

[3] See ‘Notes on Institutional Critique’ by Simon Sheik http://eipcp.net/transversal/0106/sheikh/en

[4] Lucy Lippard (Born 1937) is an internationally known writer, art critic, activist and curator. http://www.blouinartinfo.com/news/story/853243/four-decades-after-lucy-lippards-six-years-is-conceptual-art

[5] http://www.e-flux.com/journal/16/61285/art-without-artists/

[6] Hans Ulrich Obrist , A Brief History of Curating: By Hans Ulrich Obrist, ed. by Hans Ulrich Obrist (Zurich : JRP Ringier , 2008 ).

[7] Paul O’Neill is a curator, artist, and writer. The Culture of Curating and the Curating of Culture(s) (Cambridge, MA : MIT Press , 2012).

[8] Documenta is an exhibition of modern and contemporary art, which takes place every five years in Kassel, Germany. Manifesta is the roving European Biennial of Contemporary Art.

¿tienes pinta de que te gusta ver las cosas de cerca?

Participa
en el
proyecto