gestión cultural

Christian Bendayán y la Amazonía como espacio incomprendido

Una entrevista a Christian Bendayán de la mano del guacharaquero de Hit La Rosa, David Pimentel

Escrito por: David Pimentel
Visuales de: David Pimentel

Estamos en proceso nacional de generar una nueva identidad y artistas como tú han establecido una labor gigante por favorecer la exploración visual hacia regiones que siempre han estado olvidadas. Sin embargo, intentamos representar a ese otro público que no tiene ese acercamiento con el fenómeno artístico ¿Crees que lo estamos logrando?
Tú sabes que desde hace años he apostado por eso, desde la gestión y desde otros trabajos que hago siempre trato de que la gente tenga acceso a estos proyectos, pero también que las obras con las que trabajo, ya sean mías o de otros artistas, no requieran de textos explicativos para saber de qué estamos hablando para empezar al menos a tener un mínimo enganche con la obra. Desde la gestión hay que tener en cuenta las prioridades, aplicar políticas pensando en la gente. Ahora, por ejemplo, es fundamental y necesario incluir mujeres en diferentes proyectos. Es importante que tengan ese lugar que les corresponde y que ha sido negado tanto tiempo. Hay que priorizar esa urgencia de la mirada y la voz femenina. También pasa con el caso de la identidad. La gente tiene que verse reflejada en los trabajos artísticos, desde todas las disciplinas , sino el arte va seguir siendo una huevada para unos cuantitos, como lo fue tanto tiempo, siglos. Y realmente una huevada, porque ¿qué sentido tiene hacer arte si no cumple una función enriquecedora para el pueblo?
Sobre Bufeo, ¿es tu proyecto de vida?

No, mi proyecto de vida es mi pintura. Es curioso, un par de décadas atrás sentía que habían elementos visuales comunes en todas las regiones del Perú, que eran parte de la cultura popular peruana y que pertenecían tanto a la selva como a la costa y sierra. Desde Tumbes hasta Arica encontrabas esa presencia que el arte fue incluyendo cada vez más en sus discursos. Actualmente hasta la publicidad está desbordada de un insaciable delirio por “representar” las iconografías procedentes de la visualidad de masas. Luego, en los últimos años surgió un interés generalizado en torno a la Amazonía que antes no existía y que los puedes identificar en agentes y sectores culturales en diferentes partes del Perú. Así nace BUFEO / amazonía + arte. De la unión de artistas, gestores, curadores, investigadores y demás personas con un interés y una preocupación sobre la Amazonía, contando con en el arte como medio de expresión y de propuesta de soluciones en busca no sólo del desarrollo artístico de producciones que antes estaban puestas de lado en el Perú, sino, que seamos mucho más conscientes de la importancia de vincularnos a nuestra tierra, a nuestra Naturaleza.

A veces no sentimos esta necesidad con espacios que tienen una naturaleza medio inerte como son los desiertos, los bosques de rocas… pero cuando te encuentras con la Amazonía, con esta abrumadora vitalidad en constante regeneración, pues enganchas mucho más rápido con la idea de cuán importante es vincularte al espacio donde vives ¿no? Con el planeta y con el universo. Entonces, hay dos preocupaciones que se comparten desde BUFEO: una tiene que ver con el arte y con la diversidad cultural en el Perú. La otra es esta conexión, esta inquietud y responsabilidad que asumimos en busca de una mejor y buena vida para quienes vendrán luego, a quienes dejamos este mundo, su sociedad y su naturaleza. Eso es BUFEO.

El artista peruano Christian Bendayán.
Christian Bendayán (Cosas Perú)

“… pero cuando te encuentras con la Amazonía, con esta abrumadora vitalidad en constante regeneración, pues enganchas mucho más rápido con la idea de cuán importante es vincularte al espacio donde vives ¿no?, con el planeta y con el universo”

– Christian Bendayán

 

¿Y cuál consideras que es el fin? ¿Generar públicos?

Son muchos fines, pero uno de los tantos es generar oportunidades para los artistas, para difundir su trabajo, me refiero al trabajo de artistas que admiramos mucho y que tienen algo importante que decir desde su obra. Otro es promover una mayor investigación de la producción artística de la Amazonía y, un tercer fin, generar públicos nuevos para el arte, diversidad de públicos, reventar esa burbuja que cerca al arte en un par de distritos limeños. Pero eso lo vengo trabajando desde antes, por ejemplo, cuando fui parte de Art Lima, la intención era activar el mercado del arte peruano, impulsar una mayor presencia del mercado internacional en el Perú o la integración del arte peruano en el mercado internacional, y promover una mayor participación del coleccionismo en nuestro medio. Cuando participé en proyectos como la Noche en Blanco, del cual fui curador en 2012, se trataba no sólo de difundir el arte, sino de despertar la idea de que el arte puede generar una mayor participación ciudadana, al vincularte con tu espacio por ejemplo, desde el solo hecho de sentir que la calle te pertenece. Y bueno, diferentes proyectos más personales, relacionados con mi pintura, para crear conciencia sobre algunos problemas político-sociales.

Pintura de Christian Bendayán
Amazonas (Christian Bendayán)

“Despertar la idea de que el arte puede generar una mayor participación ciudadana, al vincularte con tu espacio por ejemplo, desde el solo hecho de sentir que la calle te pertenece.”
– Christian Bendayán

 

¿Consideras que en un país como este, en donde el entretenimiento y el ocio está tan oscuramente manipulado, el arte tiene esa necesidad de mostrarse como un verdadero entretenimiento que va de la mano con un incremento espiritual?

Yo creo que estos espectáculos que ahora copan la televisión y las radios, estamos hablando de cierta producción musical incluso, son expresiones culturales al fin y al cabo, y creo que lo que se debe hacer es afinar y agudizar la mirada del público hacia las diversas expresiones culturales. No se trata de reprimir ninguna y que sólo exista un tipo de pensamiento, creo que justamente de eso se trata la libertad que tanto se exige. Creo que estos programas y producciones musicales tienen un lado negativo, bastante tonto, pero también tienen uno positivo, aunque sea difícil creerlo, a medida que estamos pasando por una revolución del pensamiento y de las expresiones. La vida misma en los jóvenes pasa por una nueva política del cuerpo y creo que, mal que bien, estos programas de mierda y el reggaetón y cosas así, ayudan a conectarnos con este cuerpo con el cual vivimos divididos, haciendo que mucha gente, especialmente en provincia y en sectores populares, empiece a descubrir una identidad sexual que antes no se permitían. Una libertad de expresión, desde el habla y desde las imágenes, que antes no se permitía. Una identidad que se manifiesta, que se expresa, pero, más importante, que se descubre y vive desde el cuerpo mismo. Estos discursos de la libertad en las relaciones afectivas y la exploración de la sexualidad, están suplantando vacíos en la educación y la cultura que antes no se ha sabido manejar desde el estado, ocultando y volviendo tabú temas tan normales como la homosexualidad, que curiosamente estos proyectos horrorosos ayudan de algún modo a ver con naturalidad. Para mí es muy importante que la gente conecte con su cuerpo–como amazónico siento que en mi tierra sí tenemos una conexión muy fuerte a este, y el cuerpo con el entorno, con nuestro espacio. Lo que puede hacer el arte es proponer un buen uso de lo natural, me refiero a cuidar ese diálogo del cuerpo, entendido como la unión de carne y persona, con el entorno.

Foucault decía que no se había hablado de sexualidad tan abiertamente en la historia de la humanidad como ahora…

Estamos en un camino interesante hacia una situación de igualdad en la diversidad y de hecho pasa por una experimentación de los sentidos y del sexo. Y cuando hablo de sexo me refiero especialmente a lo que puede pasar por la mente a través del sexo. La mente como órgano sexual principal.

¿Algo de animalidad de repente?

Sí, somos animales finalmente y es sólo cuestión de ópticas, pero sí, pasa también por aceptar y liberar ciertos impulsos. Volvemos a conectarnos con nosotros en un momento en el que Facebook, la publicidad, el sistema laboral, y otras maquinarias del sistema nos robotiza, nos uniformiza, con discursos disfrazados de ética y libertad. Entonces, este momento en que los jóvenes especialmente se “sexualizan”, se “bisexualizan”, se “multisexualizan” creo que es muy importante para la humanidad.

¿Crees que abre espacios para la tolerancia?

Totalmente, pero lo importante es que nosotros nos hallemos como seres y no como máquinas del sistema, y que como seres respetemos a otros seres. No somos los dueños del planeta.

¿Cómo sientes que toman en otros países este exotismo de la selva? Hay mucha atracción hacia lo místico…

Sí, hay mucha atracción hacia lo místico. Si vamos a hablar de la producción más contemporánea, ya en los 70’s se generaba un fuerte interés hacia la música psicodélica que se producía en la Amazonía peruana. Los Mirlos tuvieron una presencia muy fuerte en Argentina. De hecho en los últimos años muchos músicos han incorporado la cumbia peruana a su repertorio y eso viene acompañado de un interés muy fuerte hacia cierto imaginario vinculado a lo popular, como la obra de Elliot Tupac, icónica, muy interesante y representativa de la modernidad popular. Y también se generó el interés inicialmente, como pasó también en Lima en los últimos años, hacia el arte popular urbano. Artistas como Lu.cu.ma., Saquiray, Ashuco, pintores de carteles y murales de restaurantes y video pubs de Iquitos, que fueron exhibiendo sus obras en otros países. En Buenos Aires, por ejemplo, Ashuco hizo una instalación en el Centro Cultural España en 2009, con la que reconocidos artistas argentinos quedaron impresionados y luego de algún modo incorporaron ciertos elementos psicotropicales a su producción. En estos tiempos, se habla de muchos temas cuando se representa a la Amazonía, se pasa de lo histórico a lo místico, de la denuncia al lado exótico. Hay una diversidad de temas y problemáticas abordados por los artistas, nos permite reconocer un enfoque y una producción que ya se viene dando hace mucho, como iniciativas particulares de cada artista, lo que nos lleva a hablar de un “amazonismo” una especie de corriente que, más que responder a cuestiones meramente formales del arte, responde a preocupaciones generales de la humanidad, lo cual es una razón para que esta tendencia siga creciendo.

Quizás la Amazonía es la región que menos compartimos con otros países…

Bueno, ahora el tema amazónico está tratado en todos los países amazónicos y en muchos países europeos incluso, en todos lados. Más allá de lo territorial hay una cuestión cultural que nos une, que genera una identificación con esta región.

Pintura de Christian Bendayán
Cuando va cayendo el sol (Christian Bendayán)

Esta explosión de vida, no sólo es orgánica, sino también social, debe haber habido mucha gente yendo y viniendo para estimularla. ¿Sientes que eres parte de un proceso evolutivo? Un eslabón en una cadena que va a llegar de acá a unos años a ser toda una corriente? ¿Ya lo es?

Los artistas que de algún modo trabajamos sin buscar asemejarnos a lo que producen en otros países, sin pensar en gustar a tal museo o tal curador, enfocados en lo que nos preocupa realmente en nuestro entorno, creo que buscamos ideas motivadoras en las culturas y los grupos sociales más desligados de esa colonización del pensamiento.

Yo estoy convencido de que en los diferentes pueblos indígenas vamos a encontrar formas de expresión muy particulares que le darán un poder a los diferentes lenguajes artísticos que surgirán en los próximos años. Un poder y un impulso como no ha tenido antes, solo hay que estar bien atentos a ello. Quizás no le toque a mi generación pero sí a las próximas. Creo que hay una sabiduría por la cual necesariamente va tener que pasar el futuro.

Sin embargo, ¿no podemos negarnos a Occidente no?

Bueno, trabajar relacionados con un intercambio, mientras sea recíproco, bacán.

En todo caso para ti ese es el camino, ir hacia dentro antes que hacia fuera.

Creo que afuera uno va encontrar cosas siempre muy interesantes, de hecho hay grandes artistas, pero hay que mostrar nuestro mundo y levantar nuestra voz.

¿Viajas mucho a Iquitos?

Voy ahora a comienzos de julio. Voy por diferentes motivos pero tengo una serie de viajes vinculados a mi próxima exposición individual. Voy un poco a pensar y a sumergirme en situaciones que me ayudan a pintar.

Desde que empezaste a pintar como profesión o quizás antes, hasta ahora, ¿has sentido una evolución o cambio dentro de la Selva, que es tu gran motivo?

Yo creo que la Amazonía en sí es un espacio de constante renovación, es un lugar que se regenera, muere, nace nuevamente y su naturaleza es así de cambiante y así de poderosa. Creo que nuestras tradiciones artísticas también tienen esa forma de funcionar, tienen esos ciclos. Hemos tenido momentos de visibilidad, exposiciones importantes en los años 20, luego entre el 41 y el 43 otro momento destacado en torno al cuarto centenario del descubrimiento del Amazonas.

¿Y va de la mano con un tema económico?

No, va de la mano con que la mirada del Estado por momentos requiere abarcar parte del territorio que muchas veces no le da importancia. Hay intereses políticos detrás pero estos intereses no han generado estos momentos de mayor producción y presencia del arte amazónico. Más bien son los mismos artistas que reaccionan y lo que tratamos es dar una mirada mucho más lúcida y cercana a nuestra verdad, a nuestra versión, a lo que conocemos como protagonistas de nuestra historia, de aquello que muchas veces se ha contado de mala manera acerca de la Amazonía. Tanto artistas urbanos, y en los últimos años, la obra de artistas de diferentes pueblos amazónicos, especialmente asháninkas, shipibos, boras, huitotos, que con mucha razón se han empeñado en contar episodios de su historia que han sido velados por la historia oficial. Entonces, creo que lo que hacemos los artistas no es accionar a partir de un interés del Estado o del mercado, sino que más bien reaccionamos ante ello para presentar una versión más clara de lo que realmente somos y la verdadera importancia que se le debe dar a nuestra región.

Dicen que la historia la escriben los que ganan

La historia es de quien la escribe.

Y en el caso de la Amazonía, en líneas generales, ¿ha ganado o ha perdido? ¿Sigue en pugna?

La Amazonía es un lugar que ha estado visto siempre como exótico y ha sido mal comprendido. Y este exotismo ha generado todo tipo de morbos y ambiciones. Sabemos que ha sido tomado siempre como un espacio de extracción de todo tipo, pero creo que sobre todo en estos últimos años, le estamos dando guerra a los depredadores. Hay mucha gente que ha sacrificado sus vidas para defender esta región y su cultura. Enfrentamientos fuertes con diferentes grupos de poder, hasta con el gobierno mismo. Y creo que finalmente vamos hacia un buen camino. Intentamos, desde el arte, hacer que nuestra historia sea reconocida y haga su tarea, que no es precisamente cambiar el mundo, pero sí generar reflexiones para que la gente actúe de algún modo.

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