identidad

Porqué Xena La Princesa Guerrera es mi heroína preferida de todos los tiempos

Memorias de estar en el nido y no querer ser un Power Ranger.

Escrito por: Miguel Ñique
Visuales de: Daniel Marin Medina

Cuando era niño nunca me sentí identificado con ningún héroe. Conocía muchos porque pasaba casi ocho horas diarias frente a la tele, pero no sentía que ninguno se pareciera a mí.  Todos eran rudos y musculosos, valientes y perfectos.  Tenían poderes increíbles como volar o super fuerza y a veces usaban armas enormes.  Y ahí estaba yo, un niño gordo que se moría de miedo todo el tiempo y al que eventualmente le pegaban los otros niños. Eso sí, siempre hablaba y me reía mucho.

Recuerdo que en el recreo todos jugaban “guerrita” y empezaban a imitar a sus personajes favoritos. Ahí estaban Gokú, Optimus Prime, Zeya y por supuesto, el Power Ranger rojo. Como no me gustaba y no me parecía a ningún personaje, los otros niños terminaban inventándome alguno que era el ayudante de uno de los héroes. Yo odiaba eso. Y sí, también odiaba al Power Ranger rojo ¿Alguien puede explicarme por qué el rojo siempre es el más popular?.

Afortunadamente en algún momento apareció La Princesa Guerrera, y aunque nunca fui Xena en los recreos, no se cuántas veces me disfracé de ella en mi casa. Me ponía una bata de baño vieja, un cinturón de cuero y las rodilleras de mis patines (que nunca usaba porque me daba miedo caerme). No llevaba espada porque decidí que el bastón de Gabrielle era más mi estilo, pero encontré la tapa de un balde de pintura que era el mejor chakram del mundo. Siendo Xena me sentía poderoso y tan valiente que hasta me atrevía a practicar saltos mortales (sobre mi cama) mientras daba gritos de guerra.  Mi mamá, que a veces me veía, nunca dijo nada. Ella pensaba que era un caballero del zodiaco.

Ilustración de una persona ganando una batalla
Ilustración de Daniel Marin Medina

No quiero exagerar, pero encontrar esta serie en el momento en el que lo hice fue maravilloso. No solo porque encontré un héroe para imitar, sino porque aprendí algunas cosas que no sé en qué otro lugar hubiera aprendido. Descubrí, por ejemplo, que la princesa guerrera no era como los héroes de Fox Kids. Esta mujer tan humana e imperfecta, se había equivocado demasiado -ya saben, aldeas saqueadas y quemadas, gente asesinada y torturada en general- y toda la serie fue un camino a su redención, un esfuerzo continuo por remediar el daño que hizo. Eso la convirtió en un héroe.

Cuando esta serie llegó al Perú, el referente popular de mujer fuerte era Laura Bozo, la China Chan y Gisella. Entonces, díganme si no fue maravilloso que haya aparecido una historia sobre mujeres inteligentes, llenas de coraje y qué jamás se doblegaron o victimizaron. Es cierto que todas eran demasiado sensuales y llevaban trajes diminutos y poco realistas. Es decir, probablemente una guerrera debió lucir más como Brienne de Tarth que como Sailor Moon, pero eran los 90´s y no me pondré exquisito  porque, la verdad, también amo a Sailor Moon.

Además de lo mucho que admiro a Xena, debo confesar que siempre me identifiqué con Gabrielle, su mejor amiga. Una muchacha confiada con cuestionables habilidades para pelear, con un exagerado gusto para hablar y meterse en problemas, usualmente tratando de encontrar su lugar y, a pesar de morirse de miedo, enrumbándose en los viajes más peligrosos. Y así, con cada lugar y con cada persona que conoció, con cada vez en que salió herida; aprendió, creció y llegó a comprender la necesidad de defender cosas importantes  pero también entendió cuándo dejar de luchar. Creo un día Gabrielle se encontró.

Una de las cosas que más recuerdo de Xena y Gabrielle es que se amaban locamente. Seguro ya lo sabías pero si no quisiera decirte que #Loveislove #UnióncivilYA.  Ambas tenían un amor hermoso pero pienso que lo primero que las unió fue una maravillosa amistad, y una a prueba de todo, de esas que solo se pueden dar luego estar juntas por lo menos tres temporadas, enfrentar mercenarios, dioses, demonios, la muerte y claro, después de perdonar cosas como que tu hija, a la que debías matar porque es un ser lleno de oscuridad (sí Gabrielle, hablo de ti) mate al hijo de tu mejor amiga.  Supongo que si superas todo eso y nace el amor, como fue el caso, este se vuelve tan fuerte que estás dispuesto a pasar toda tu vida con esa persona, pero también a dejarla ir. Porque eso fue lo que sucedió finalmente, Gabrielle dejó ir a Xena para permitirle encontrar la redención.

Me sorprende un poco que después de tantos años siga recordando esta historia con tanta emoción. Pero es que siendo un chibolo noventero encontré en ella varias razones para emocionarme y algunas lecciones que terminé de entender siendo adulto. Esta serie me dio un lugar en el cual estar y la oportunidad de descubrir que yo también podía ser una Princesa Guerrera.

¿te gustaría que los bares y los museos tengan bebés?

Ven
a nuestros
eventos