arte contemporáneo

Alan Poma: el Enemigo de las Estrellas

Alan Poma presenta exhibición en MATE

Escrito por: Anais Lalombriz
Visuales de: MATE

Alan Poma, sentado frente nuestro, describe su vida en Tarapoto; después de Nueva York y antes de Londres. “Fui DJ durante 8 meses en un bar,” cuenta. “Y hubiera podido pasar el resto de mi vida haciendo eso.” Es ahí donde pausa por un segundo. “Hay esta palabra en inglés que lo describe bien.” Otra pausa. “No era lo suficientemente challenging para mí.”

Poma es un ser de muchos trabajos, muchas facetas y muchos idiomas. Durante el curso de nuestra conversación nos remitimos varias veces al inglés para explicar cómo nos sentimos, o para usar términos que no pertenecen a nuestra cultura inmediata. Vorticism. Futurism—todo el bagaje intelectual que domina intimidantemente bien por la cantidad de tiempo dedicado a traducir textos de filosofía del inglés al castellano y algunos otros en ruso. Así se ganaba la vida alguna vez. “Llegué a traducir hasta por feeling,” me cuenta.

Se considera un amante de la música y de la práctica artística efímera. “Es como un beso,” señala. Parece vivir encantado con la idea de que las cosas duren poco, o no duren casi nada. Velocidad. Mensajes. Tiempo. En Nueva York, llevaba la doble vida de volantero y curador. De día, se paraba en la esquina de 42nd St y 9th Avenue, el infierno turístico donde es imposible respirar, convenciendo a la gente de visitar los bares cercanos. De noche, salía de fiesta con la escena del rock avant-garde neoyorkino del momento. Llegó a curar un festival de arte sonoro. Entretenida, voraz y exuberante vida la que vivía.

A todos los que en algún momento hemos depositado sueños en la jungla de concreto nos sonará familiar lo siguiente: el regreso a Lima lo sintió lento y caótico. Le hacía falta la velocidad. Es ahí donde pasó lo de Tarapoto, que no duró mucho y lo dejó con ganas de algo más. Pronto Alan Poma se encontraba Londres, en la residencia del Delfina Foundation, lugar que le permitió entrar en contacto con gente del Tate Museum y el Greenwhich Observatory; ahí se completó la investigación para “Enemigo de las Estrellas”, muestra que por estos días pertenece a la Sala de Exhibiciones Temporales de MATE en Barranco. Y es en este momento en el que nos encontramos ahora, en el 2017, tomándonos un café cara a cara con nosotros mismos. Tratando, diría yo, de entender nuestro lugar en el universo por contraste.

“El futuro no le pertenece a nadie,” afirma Poma. Gabriela y yo nos quedamos perplejas. ¿A qué se refiere? Nos queda claro que tiene razón pero queremos saber más. Poma parece haber diseccionado el rol del historiador y el antropólogo a tal punto de que lo explica con suprema precisión: se refiere a que nadie se ha apropiado del futuro. “Están preocupados con la interpretación del pasado y el presente.” Ese proceso parece frustrarle. Para él, el tiempo es cíclico y no tenemos porque plantearnos la incógnita con el verbo predecir cuando en verdad se trata de leer entender. En algún punto, —y acá hago un salto en la cronología, como quien le hace un homenaje a nuestra entrevista— se inspiró en una ópera futurista rusa para escribir la suya propia. Después se dio cuenta que repetir u homenajear a sus referentes era lo menos futurista que había. ¡Los futuristas hubieran estado indignados! “Estos rusos son cheveres,” afirma, “pero yo no soy ruso.”

Y ese es el eje de la obra: Poma intercala técnicas y filosofías formales de occidente pero las combina con la cultura andina, con su investigación del sistema hidráulico de la cultura Chavín, con los oráculos, la religión y la política cuando no existían los medios para controlar a las masas. El rol del sonido y la interpretación de las estrellas para el ordenamiento de los pueblos era clave en la cultura andina. Su obra no solo la investiga sino que desemboca en una nueva manera de entender el pasado. Plantea, según la cosmovisión andina, que el pasado está al frente, porque es lo que podemos ver y contar, y el futuro a espaldas, porque es incierto.

Instalación visual
La instalación mezcla su interés por el Vorticismo inglés y la cosmovisión andina.

Poma se ve a sí mismo como un facilitador de experiencias. Concuerdo con él. En el mundo del diseño gráfico, ese rol se llama un User Interface and User Experience Designer (UI/UX). Pero, lo que les puedo decir, es que crear videojuegos, ser DJ, organizar fiestas, montar instalaciones y contar historias navegables como la que podemos ver hoy en MATE son todas profesiones que involucran leer primero la temperatura del público para luego poder volcarle una experiencia. Ese fue exactamente el efecto que Enemigo de las Estrellas logró en mí.

Cómo dijo Poma mientras nos contaba una de sus anécdotas, en este experiencia, “yo no tengo ni un centavo pero te prometo que la vas a pasar de puta madre.”

Anais Lalombriz

Anais es una escritora y diseñadora gráfica peruana basada en la nube. Vive cansada pero feliz y es muy buena en otras cosas.

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