sexo y género

Hablemos de penetración

Revirtiendo roles

Escrito por: Will Carter
Visuales de: Will Carter

En mi experiencia, es inusual abrir una revista o un periódico y encontrar columnas u opiniones que resulten verdaderamente transgresoras en su contenido. Una de las varias razones por la cual es periodismo es esencial para avanzar el pensamiento cultural, es porque a través de él se puede normalizar y desestigmatizar conversaciones alrededor del tabú. El periodismo es tanto sociología, como es historia y reportaje, pero frente a las presiones del mercado es fácil olvidarse de esta faceta central a la identidad de un periodista. Felizmente, Myopía no olvida.

Ésta semana, nos enfocamos en el trabajo de dos estudiantes de periodismo y diseño en la New York School de Nueva York: Nina Rettenwander y Jacob Seferian. Su artículo co-escrito, Pegging: Retando “la forma en la que siempre ha sido”, se adentra en la historia de mujeres que penetran a hombres durante el sexo, y sus implicaciones contemporáneas. Pero no me adentraré demasiado en el tema, dejaré que el trabajo hable por su cuenta.

-Will Carter (Editor Myopía NYC)

Pegging: Retando “la forma en la que siempre ha sido”

Nina Rettenwander y Jacob Seferian

La penetración anal en el contexto de parejas heterosexuales no es terriblemente un tabú- pero cuando los roles penetrantes se revierten, el acto se vuelve controversial.

Pegging, un término acuñado por el columnista sexual Dan Savage en el 2001, refiere a un escenario en donde la mujer, valiéndose de un pene postizo, penetra a su pareja masculina analmente. El pegging obtuvo su primer debút pornográgico en 1998 con la película Bend Over Boyfriend, que mostraba hombres siendo penetrados y satisfacidos por mujeres. El revertir los roles captivó audiencias, sin embargo, el acto sexual permaneció al márgen de los fetiches sexuales por la siguiente década. En el 2011, el pegging regresó a la luz luego de varias menciones importantes en medios tanto mainstream como independientes. La gráfica inferior muestra el incremento en popularidad de búsqueda del término desde el 2004 en adelante.

El mayor pico de interés vino en el invierno del 2015, luego de que el popular show televisivo Broad City, transmitiera un episodio en donde la protagonista femenina le pregunta a su pareja masculina si podían realizar el acto, incluso mostrando su strap-on personalizado.

A pesar de la naturaleza cómica del show, el pegging mismo no fue el centro del chiste. El chiste, clarificado por el co-creador de Broad City, Abbi Jacobson, era el segmento en donde su personaje intenta lavar el lujoso dildo hecho a mano de su pareja en el lavavajillas, accidentalmente destruyéndolo. “Fuimos muy cuidadosos porque no queríamos construir una narrativa en donde el pegging se percibe como algo negativo”, comentó Jacobson, reportado por Vulture.

El episodio intenta otorgarle normalidad al acto, considerando que la estimulación anal está imaginada como algo exclusivo a parejas de hombres homosexuales. Muchos piensan que el placer anal es una decisión que surge en parejas homosexuales a raíz de una necesidad, en vez de su propia voluntad (los hombres sólo tienen un punto de entrada, entonces…), pero la evidencia anatómica prueba que cualquier hombre, gay o no, está diseñado para disfrutarlo.

La próstata, conocida por expertos como el “punto G” del hombre, es una zona altamente erógena, que al estimularse puede brindar a las personas orgasmos mucho más intensos. Adicionalmente, la estimulación prostática puede usarse como un procedimiento médico para reducir inflamación en la misma. Estudios también han encontrado que masajes continuos a la próstata podrían incluso reducir el riesgo al cáncer de próstata, de gran importancia para los hombres.

Y a pesar de la evidencia científica, que la estimulación masculina no es sólo normal, sino natural, hombres y mujeres heterosexuales aún tienen reservas sobre el jugueteo anal.

“Mi pareja actual definitivamente no lo haría. Le genera rechazo todo lo relacionado al sexo anal de cualquiera forma”, menciona Ashley Prathery, 23, quien se identifica como bisexual. Allie Griffins, 22, mujer heterosexual, también se mostró escéptica frente a hombres a quienes abiertamente les interesaría. “Lo que asumiría, es que a la mayoría de hombres heterosexuales no les gustaría el pegging. Tienes que encontrar a alguien verdaderamente cómodo con su sexualidad”.

Bill, estudiante de 20 años de NYU no estaba familiarizado con el pegging. Sus cejas permanecían fruncidas mientras se le explicaban los detalles. Últimamente, se mostraba inseguro sobre probarlo, pero agregó, “Si lo hago, no se lo diría a mis amigos”.

Sin embargo no todos los hombres straight están vehementemente en contra del pegging. De hecho, fue la pareja masculina de la estudiante de Arte, Maddie Irelan, quien se aproximó con la sugerencia de ser penetrado. Aparentemente, lo había realizado antes y lo disfrutó. Irelan saltó hacia la oportunidad. “Me encantaba darle sexo anal, y a él también”, nos cuenta desde la experiencia, “era empoderador y sexy verlo disfrutar ser penetrado. Fue realmente fascinante encontrar ese “punto” como yo lo encuentro cuando tengo sexo con mujeres, y creo que se sentía verdaderamente vulnerable.” Estaba muy cómodo con su sexualidad, Irelan comenta, y lo atribuye en parte a que uno de sus hermanos es gay. Después del pegging, se sentía más poderosa.

“Se siente como expresar un sentimiento de una nueva forma, como aprender una palabra para verbalizar algo que siempre habías sentido”.

 

Pero no todos los hombres se sienten cómodos con la idea de que entren por atrás.

Curvel, un ejecutivo heterosexual de 38, cree que un strap-on sólo sería un primer paso hacia el miembro real que el juguete representa. Cuando presionado en el porqué creía eso, respondió agitadamente, “¡Mira, los hombres penetran y las mujeres son penetradas, así es como siempre ha sido!”

Una proposición interesante. Curvel continuó explicando que hombres y mujeres tienen roles de género inscritos en su identidad. Este pensar, o al menos reservas sobre el trastoque al status-quo de la penetración, resonaron en la estudiante Leah Spellman. “No lo sé, realmente no me siento cómoda haciéndole eso a alguien más”, dijo tímidamente, así como sin querer ofender a las parejas que lo practican.

Mientras que Curvel y Spellman pueden sentirse perturbados por revertir los roles que el peggingpropone, para otros es exáctamente lo que los atrajo al acto en primer lugar.

Jordan Mannix, 21, dice que fue introducida por primera vez al pegging en el episodio de Broad City. Se encontró con un hombre que quería hacerlo, y Mannix alucinaba con la experiencia. “Era un cambio de roles tan interesante. Como, una experiencia tan nueva. Sólo me quedé pensando en lo loco que me resultaba, que yo estaba penetrando a alguien ¡Me encantaba!”

En la tarde del pasado 2 de Noviembre, un grupo de siete se encontraba reunido en el sótano del sex shop Pleasure Chest en el Upper West Side. Bañados en la luz roja de un letrero de neón que leía “sex is back”, se habían juntado por asistir a un workshop de pegging llamado Bend Over Buddy: Anal Pleasure for HimAl sótano le falta ventilación y el cuarto es bastante caliente.

“He tenido bastante sexo”, aseguraba Nico, empleada en Pleasure Chest que lideraba el taller junto al manager de la tienda. El taller de dos horas cubría todo lo relacionado al pegging; empezando por cómo hablarle del tema a tu pareja, hasta la mecánica de todo. Una variedad de penes postizos, arneses, y lubricantes están colocados sobre la mesa como referencia (y de prueba) durante la presentación. La mejor publicidad para un producto. También se repartió una hoja en donde las personas podrían categorizar con qué actos sexuales se sentían cómodos, promoviendo una conversación entre personas en base a la exploración sexual. Visita Get Kinky: A How to Guide, y pruébalo tú mismo.

Terminado el workshop, la mayoría de la audiencia desvaneció rápidamente. El taller era centralmente técnico, la política se quedó afuera. Sin embargo, conversando con Nico después, parecía tener varias opiniones sobre el estigma que rodea al pegging.

Nico, una mujer trans *latinx, cree que que la mayor reserva que tienen las personas cisgénero heterosexuales -personas que se identifican con los roles que la sociedad asume para ellos desde su nacimiento- tienen sobre el pegging (a parte del higiene), es como reta de manera tan directa a los roles de género.

*Latinx es una forma género-inclusiva de referirse a personas de descendencia Latinoamericana.

“Ser queer está visto como una patología,” menciona, su cara brillosa, “¿Es algo estructural? Si, lo es. Es algo que asumimos implícitamente, que ser queer es sucio. Que ser queer está mal. Las cosas están cambiando, pero nuestro queerness asusta a la sociedad”.

 

Nico cree que las personas son temerosas de experimentar relaciones sexuales poco ortodoxas que subvierten el género, últimamente temiendo convertirse en queer, entendiendo “queerness” como una filosofía e identidad que rechaza los binarios sexuales y de género en todo nivel.

Tal vez aún más interesante es la noción de que los roles de género no sólo se negocian en el espacio público, pero también en la habitación. Algunos optarían por rechazar una exploración sexual, negándose el placer, en base a un factor societal externo. Así, se cementan nuestras ideas de “quien penetra a quien”. A diferencia de otros fetiches como el bondage y las fantasías que introducen nuevas dinámicas al cuarto, el pegging trae consigo un concepto que conocemos bien y simplemente revierte quien se hunde en donde. La fricción que genera este cambio es lo más revelador: que nos hemos limitado con nociones aprendidas de lo que significa ser hombre, o sermujer, al momento de tener sexo.

Traducción por Luis Enrique Zela-Koort

Will Carter

Will Carter is a writer and translator. He enjoys plants, graphic novels, free jazz, and Stanley Kubrick films.

Will Carter

Will Carter is a writer and translator. He enjoys plants, graphic novels, free jazz, and Stanley Kubrick films.

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