espacios de fiesta

Una noche en el museo con El Hombre Misterioso

Fuimos a escuchar a El Hombre Misterioso a Insides, el ciclo de conciertos que organiza Headsouth

Escrito por: Roberto Espinoza
Visuales de: Headsouth

Esa noche caminé desde el museo hasta mi casa. Cinco kilómetros y medio. Era la primera vez que asistía a un concierto en MATE y la primera vez que veía a El Hombre Misterio en vivo. No falta decir que hubo mucha cerveza. Mucha. El pasadizo estaba repleto, los instrumentos se desplegaban a lo largo de una de sus paredes y en los árboles colgaban botellas de jagermeister. ¿Ya les dije que había mucha cerveza? En el camino me puse a pensar en que hace unos años un escenario así hubiese parecido improbable: una banda local tocando para un público exclusivo, con entrada por concurso y en una locación secreta. De eso mismo trata Insides y es la última locura de Headsouth, la productora de eventos detrás de la llegada de Courtney Barnett, NOFX y Clap Your Hands Say Yeah a Lima –gestiones atrevidas dentro de la realidad del circuito de conciertos en Lima.

Botellas de alcohol colgando de un árbol.
Insides (Facebook)

Headsouth ha sabido identificar y buscar solución a un problema clave: la falta de espacios para artistas independientes en Lima; una situación que va de la mano con la falta de plataformas de difusión, gestores y, en general, de una industria desarrollada. “Estamos buscando romper el esquema de conciertos tradicionales, y en paralelo, brindar una experiencia diferente a los fans,” explica Jose, director de Headsouth. “Se escogen espacios en donde se respire un aire especial. Luego, en base al lugar, se hace una curaduría en donde se escoge qué banda transmitiría una energía similar a la del espacio,” agrega.

 

Es curioso pero el lugar realmente predispone la experiencia. No es lo mismo estar en un museo en Barranco que en el Parque de la Exposición o en La Noche. Hay cierto código que internalizamos y que se nota, por ejemplo, en cómo nos disfrazamos para la ocasión. Siempre de manera muy elegante, hasta para escuchar un género tan visceral como el rock. Claro que cuando empieza la música nada de esto parece importar y si el pasadizo no hubiera sido tan angosto, quizá habría habido más movimiento. Por otro lado, El Hombre Misterioso tampoco es cualquier banda de rock y hasta diría que lo que tocan es, en realidad, digamos, un punk muy sofisticado: poesía desestabilizadora con una importante cuota de memoria histórica; un reclamo estudiado que no llega a ser masivo.

Personas esperando para escuchar a la banda tocar.
Insides (Facebook)

Cuando todavía era temprano se podía ver por los pasadizos al equipo de Pasaje 18, encargados de registrar el evento, rostros conocidos para los que están al tanto de la música de esta parte de la ciudad. Realizadores, curadores y algunos de ellos músicos también, lo que me parece sintomático de un escena aún pequeña (son pocos, pero son). En los parlantes sonaba un poco de electrónica. De vez en cuando trap. Qué tiempos. Pronto me encontré con amigos que tampoco habían visto antes a El Hombre Misterioso en vivo. Entre tragos me distraje cuando empezó la música. “Se suicida el rocanrol y se suicida mi familia” empezó cantando Santiago Pillado, el baterista y vocalista de la banda. Desde el inicio me di cuenta que no había forma de comparar el sonido del disco con la propuesta en vivo.

Operador de cámara filmando el concierto.
Insides (Facebook)

El Hombre Misterioso es una de esas bandas que hay que escuchar a dos metros de distancia. Hay una fuerza que se esconde detrás de la mezcla en estudio que no termina de capturar la gravedad de la música. Lo que no quiere decir que los discos sean malos, sino que no hay forma de compararlos con la intensidad de una atmósfera envolvente (no está permitido escucharse hablar). Además, no solo es cuestión de oír, sino de ver y descubrir de qué está hecha la banda. ¿Cuántas veces en la vida van a ver a un baterista cantar desaforado?

Uno de los mejores momentos del concierto fue cuando invitaron a un integrante de la Comunidad Shipiba de San Francisco (Pucallpa) a cantar unos ícaros casi al final de la noche. Ochenta veces ochenta fue la más coreada y la gran sorpresa fue ver a Jely Reátegui haciendo coros. En el público, los más fans se quedaron al frente bailando más de una hora y, claro, hubo más de una transmisión en vivo.

Bleed me baby.

Insides es para darse cuenta que existe una oferta de música en vivo como la que tanto reclamamos. Pero no solo se trata de saberlo, sino de finalmente atreverse a escuchar a las bandas: dejar Spotify, salir de casa y ver lo que nos estamos perdiendo. Más fácil no la podemos tener. “La escena de conciertos de música y bandas independientes está creciendo cada vez más, y la idea es descentralizar e internacionalizar el proyecto”, me dice Jose. Su lugar soñado para una futura fecha sería algún espacio en el Cusco.

Público bailando en el concierto.
Insides (Facebook)

Esta segunda temporada de Insides tendrá cuatro fechas más. No se queden sin participar.

Conozcan más sobre Headsouth aquí

Roberto Espinoza

Redactor. Sostengo los engranajes de Myopía.

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